Un diagnóstico territorial es tan bueno como los datos que lo sustentan. Los Sistemas de Información Geográfica transformaron la manera de entender el territorio.
1. De datos dispersos a capas integradas
El territorio contiene múltiples dimensiones que interactúan: relieve, cobertura vegetal, hidrografía, uso de suelo y restricciones normativas. El SIG las organiza como capas georreferenciadas.
2. Análisis espacial que respalda decisiones
Más allá de visualizar, el SIG calcula: superficie sobre umbral de pendiente, intersección con cobertura vegetal, distancia a cursos de agua protegidos.
Punto clave
Un buen análisis SIG convierte un mapa bonito en un argumento técnico medible y verificable.
3. Comunicar el territorio con claridad
La cartografía es también un lenguaje. Un mapa bien diseñado comunica en segundos lo que un texto tardaría páginas en explicar.
En DPZ Consulting abordamos la diagnóstico ambiental-territorial como un servicio acotado, con producto, plazo y alcance definidos.